Otro plan de austeridad, como cada 6 años

Otro plan de austeridad, como cada 6 años.

Lo primero fue poner a la venta los yates “Ollin” y “California”, dos embarcaciones confiscadas en los 80 al crimen organizado y comisionadas al Estado Mayor Presidencial para el esparcimiento de los altos mandos y la familia del presidente en turno, atracadas en la base naval de Icacos en Acapulco.

También la residencia de 3 mil 500 metros cuadrados de terreno y 760 de construcción en el exclusivo fraccionamiento de Las Brisas del mismo puerto, adquirida por el presidente Díaz Ordaz.

Estos bienes se enlistaban en el decreto de austeridad presentado en 2001 por el presidente Vicente Fox que incluía además un helicóptero Ecureuil fabricado en 1989; dos aviones Sabreliner de 1978 y un turbohélice Skivan 1976, con el objetivo de “eliminar gastos superfluos y liquidar activos no necesarios y (que) los recursos serán utilizados para la adquisición de otros inmuebles para la prestación de servicios públicos”.

La venta-subasta se concretó hasta el 2004 y por el inmueble y las naves el Gobierno Federal obtuvo 45 millones 390 mil pesos que al tipo de cambio de ese año equivalían a 4 millones 126 mil dólares.

Fox se comprometió a conseguir ahorros en el gasto corriente de su sexenio por 80 mil millones de pesos y desapareció 150 mil plazas “de confianza” en la administración pública. Luego vino el “toalla-gate” y la fama de sus hijos políticos.

Felipe Calderón también tuvo su decreto de austeridad; lo presentó al tercer día de haber asumido el cargo y sólo exentó a las áreas de seguridad y procuración de justicia. El plan destacó la disminución en 10% del salario del presidente, secretarios, subsecretarios, oficiales mayores y titulares de unidad.

También se incluyó el realizar compras consolidadas, la reducción en gastos de representación, vales de gasolina, telefonía celular, entre otros, que se traducirían en economías por 25 mil 500 millones de pesos ese año, lo equivalente al presupuesto de 6 secretarias y con lo que se construirían 2 mil 500 escuelas y se financiarían 6 millones de becas.

Calderón percibió 2 millones 502 mil 851 pesos, el primer año de su gestión y 3 millones 377 mil 199 pesos su último año de presidente, un incremento nominal de 35%. Lejos de conseguir un ahorro de 5% anual en el gasto de operación y administrativo de las dependencias de la administración pública federal, los gastos por “asesorías” y “honorarios” se incrementaron al doble.

Al presidente Enrique Peña Nieto le llevó 10 días presentar el suyo bajo el nombre de “Decreto que establece las medidas para el uso eficiente, transparente y eficaz de los recursos públicos, y las acciones de disciplina presupuestaria en el ejercicio del gasto público, así como para la modernización de la administración pública federa”: reducción de 5% a sueldos y salarios de mandos medios y superiores federales, congelamiento de cualquier contratación de personal eventual o por honorarios, restringir el gasto en dependencias, reducir viáticos y uso de papel, ahorrar energía eléctrica, disminuir el uso de vehículos, pago por rentas de inmuebles, de fotocopias y uso de telefonía celular, algunas de las medidas.

En 2016, ante la llegada de Trump y la caída internacional de los precios de petróleo, el presidente Peña anunció un recorte al presupuesto por 190 mil millones de pesos y una nueva reducción del 10% a salarios de mandos altos y medios. Luego vinieron los terremotos de septiembre y las investigaciones sobre la aplicación de recursos en SEDESOL y el gasto en comunicación de la SEP.

Aún antes de ser presidente electo, López Obrador presentó ya sus 50 medidas de austeridad y contra la corrupción, en búsqueda de 500 mil millones de pesos según su propia estimación.

Su plan pasa por la venta del avión presidencial que se encuentra bajo un esquema de arrendamiento financiero; la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, decisión que podría restar al erario el 70% del costo de la obra; la reubicación de una treintena de secretarias y dependencias del gobierno federal a los estados, con un costo mínimo estimado de 125 mil millones de pesos y la remodelación de Palacio Nacional y Los Pinos que se convertirían en un centro cultural.

Así que por planes de austeridad no hemos parado en los últimos 18 años, incluso en este sexenio se aprobó una Ley de Salarios Máximos que establece ya la prohibición de que cualquiera funcionario gane más que el presidente.

Los resultados de esta nueva administración están por verse y las expectativas generadas son muy altas.

CDMX

17 de julio de 2018

@Vicente_Gálvez